Quinta Estación:
En el camino de Emaús

abril 11, 2016 |

Resurrección5

Aquel mismo día, dos de ellos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, que está a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino conversaban sobre todo lo sucedido.
Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona los alcanzó y se puso a caminar con ellos. Pero ellos tenían los ojos incapacitados para reconocerlo.
Él les preguntó:
—¿De qué van conversando por el camino?
Ellos se detuvieron con rostro afligido, y uno de ellos, llamado Cleofás, le dijo:
—¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que desconoce lo que ha sucedido allí estos días?
Jesús preguntó:
—¿Qué cosa?
Le contestaron:
—Lo de Jesús Nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo.
Los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron.
¡Nosotros esperábamos que él sería el liberador de Israel!, pero ya hace tres días que sucedió todo esto.
Es verdad que unas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado; ellas fueron de madrugada al sepulcro, y al no encontrar el cadáver, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles asegurándoles que él está vivo.
También algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como habían contado las mujeres; pero a él no lo vieron.
Jesús les dijo:
—¡Qué duros de entendimiento, cómo les cuesta creer lo que dijeron los profetas! ¿No tenía que padecer eso el Mesías para entrar en su gloria?
Y comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que en toda la Escritura se refería a él.
Se acercaban al pueblo adonde se dirigían, y él hizo ademán de seguir adelante.
Pero ellos le insistieron:
—Quédate con nosotros, que se hace tarde y el día se acaba.
Entró para quedarse con ellos; y, mientras estaba con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio.
Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista.
Se dijeron uno al otro:
—¿No sentíamos arder nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba la Escritura?
Se levantaron al instante, volvieron a Jerusalén y encontraron a los Once con los demás compañeros, que afirmaban: —Realmente ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.
Ellos por su parte contaron lo que les había sucedido en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Lucas 24, 13-35

¿Cómo es que no lo reconocí cuando me habló? Necesito confiar más en el Señor. ¿Por qué no puedo verlo en lo cotidiano? En el partir el pan, en la Eucaristía, mi vida se va transformando. Todo estará bien. ¡Mi corazón está ardiendo constantemente!

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