El Carmelo en Europa

octubre 27, 2016 |

desert-to-city-scholarA su salida del Monte Carmelo y por ende de Tierra Santa, estos primeros Carmelitas se vieron forzados a cambiar los amplios escenarios que el desierto les ofrecía por el constante bullicio de las ciudades. Es decir, tuvieron que pasar de la quietud de las ermitas a la agitada vida del ministerio activo. Muchos de estos primeros inmigrantes intentaron conservar su identidad de ermitaños por lo que decidieron establecerse en lugares remotos y en las zonas menos pobladas, mientras que los miembros más jóvenes, encontraron inspiración en la activa predicación de los jóvenes frailes franciscanos y dominicos. Dichas órdenes mendicantes se extendieron rápidamente por toda Europa, predicando la Palabra de Dios y realizando buenas obras.

En 1247, el hermano Simón, uno de los miembros de la comunidad del Monte Carmelo y que fuera elegido para ser el líder de un grupo ampliamente disperso. Atento al llamado de cambio (transición), solicitó al Papa Inocencio IV la primera modificación a la Regla de Vida, esto, con el fin de permitir a las comunidades Carmelitas el poder establecerse en y cerca de las ciudades, así como el poder empezar a ejercer una función pastoral en medio de las personas.

En 1281, los Carmelitas establecieron una casa de estudios en París, a la que cada provincia enviaría dos de sus miembros para estudiar Teología en aquel lugar. Los Carmelitas también realizarían estudios en las Universidades de Oxford y Cambridge. En 1287, ante el rápido crecimiento acontecido en muchas zonas de Europa, los Carmelitas se vieron en la necesidad de dividirse en nueve provincias. Para 1362, ya se contaba con un total aproximado de 12,000 miembros.

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