Memorial de la Beata Juana Scopelli, Julio 9

La Beata Juana Scopelli es una de esas personas santas sobre las que poco se puede escribir. Nació en 1428 en Regio, Italia. Sus padres eran Simone y Caterina. Desde joven, Juana deseaba ingresar a la vida religiosa. Sus padres se opusieron firmemente a esa idea. Juana esperó y vivió una vida austera y devota en casa.

Cuando sus padres murieron en 1480, ella tomó el hábito carmelita mientras vivía en casa. Una viuda, con sus dos hijas, fue la primera en ingresar a la comunidad que Juana había establecido. Durante cuatro años, de 1480 a 1484, vivieron en la casita. En 1485, con la ayuda del obispo local, Juana pudo adquirir una iglesia y una casa en Regio que transformó en un convento. Sirvió a la comunidad como priora mientras vivía una intensa vida penitencial. La Beata Juana solo aceptó regalos y donaciones a la comunidad que estaban libres de cualquier condición. Ella tenía una especial devoción a la Santísima Virgen María. Su comunidad se conoció como las “Monjas Blancas”. Vivió en Regio hasta su muerte el 9 de julio de 1491 y fue enterrada en el jardín del convento. En 1492, su cuerpo fue exhumado y resultó ser incorrupto.

Fue nombrada “Sierva de Dios” en 1590 por el Papa Alejandro VI y beatificada el 24 de agosto de 1771 por el Papa Clemente XIV.

Parece que ella vivió una vida tranquila y sin pretensiones, nunca lejos de donde nació y creció. Sin embargo, la Beata Juana ofrece una verdad a los creyentes: no esperen los momentos ideales, sino vivan el sueño en el momento presente. Después de que sus padres rechazaron su solicitud de ingresar al Carmelo, ella podría haber esperado hasta que su situación cambiara en el futuro y luego viviera la vida religiosa. En cambio, ella vivió la vida de una religiosa en casa después de que sus padres dijeron que no, en lugar de dejar que el tiempo pasara. El momento ideal era el ahora, el día presente para orar, buscar al Cristo y crecer en relación con Él.

Este es un verdadero antídoto para la dilación. Barrie, quien escribió, Peter Pan, dijo una vez que la palabra más peligrosa era “mañana”. Mañana podré hacer ejercicio, llamar a un amigo, comenzar a ayudar en la parroquia, darle más tiempo a Dios en oración … la lista puede ser muy larga. La Beata Juana, en su respuesta a que sus padres le cerraran la puerta para que se convirtiera en monja, decidió vivir la vida de oración y ser un amante de Cristo y no esperar.

Este momento presente es lo que Dios nos asegura que debemos vivir con una intención y un propósito. En lugar de mañana, vive ahora, perdona ahora, sirve ahora y busca a Cristo ahora. La vida de la Beata Juana es un recordatorio de cómo nuestra vida debe ser vivida. Eso parece ser un gran consejo para alguien que vivió una vida tan tranquila, pero una vida llena de devoción y hambre por Dios.

P. Robert Traudt, O. Carm.
El P. Robert Traudt, O. Carm. es un sacerdote Carmelita viviendo en Darien, IL.
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