Viendo a María como ejemplo de contemplación, estilo y vida.
En el Evangelio nos encontramos con María, la mayoría del tiempo contemplando. Ella dijo “Si” al Padre en cada momento. Como dice el Evangelio guardó todo en su corazón después de encontrar a su Hijo Jesús en el Templo.
María dio importancia a Jesús cuando ella estaba en las boda de Caná, diciéndoles a los sirvientes que hicieran lo que El les decía. Desde ese momento en adelante hasta los 30 años el Evangelio no dice nada de María, durante la Pasión María estaba acompañando a Jesús, caminando en completo silencio meditando y contemplando hasta el Calvario.
Debajo de la Cruz ha sido escogida para ser la Madre de la Humanidad. A María no solo la debemos ver en forma de estatua, teniendo a Jesús en las manos, o con el rosario o el escapulario, o cualquier otra cosa, así, la vemos siempre limpia y sin hacer nada.
Mas bien, a María tenemos que ver orando, cocinando, lavando, limpiando, ayudando a su esposo San José y enseñando y educando a su hijo Jesús, y ahora intercediendo por nosotros.