Un camino diferente: las Obras de Misericordia

enero 23, 2016 |

Lalo

Por Lalo Jaimes, O.Carm.

A lo largo de nuestra vida siempre hemos oído sobre aquello que no debemos hacer: no matarás, no robarás, no debes hacer daño ni al prójimo ni a ti mismo, etc. Pero muy pocas veces se nos dice lo que debemos hacer. Esto hizo mucho ruido en mi interior y lo he meditado por bastante tiempo.
En el evangelio de Mateo (25, 31-45), cuando Jesús habla del juicio final, las preguntas que hace no es sobre aquello malo que hicimos sino de aquello bueno que debimos haber hecho. Cuántas veces nos preocupamos y nos entristecemos cuando no cumplimos los mandamientos o cuando hacemos algo que no deberíamos hacer, pero muy pocas veces hacemos nuestro examen de conciencia sobre aquellas cosas buenas que pudimos haber hecho y no las hicimos. San Agustín nos recuerda que “no hacer el mal está muy bien, pero no hacer el bien está muy mal.

Leemos pues en el evangelio: Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron. Jesús no cuestiona el cumplimiento de los Mandamientos o la Ley, sino en lo que la Iglesia llama las Obras de Misericordia. Éstas tienen un sentido positivo, son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades y así construimos activamente el Reino de Dios. Practicarlas es la mejor manera de llegar al cielo, porque son signos de amor y “en el atardecer de nuestras vidas seremos juzgados por el amor” (Sn. Juan de la Cruz).

Como ya sabemos, el pasado 8 de diciembre el Papa Francisco abrió las puertas de la Basílica de San Pedro para dar inicio al Año de la Misericordia. Por tal motivo durante las próximas semanas vamos a tratar de seguir meditando sobre la Misericordia, en especial sobre cómo la podemos practicar.NovicioPara esto reflexionaremos una a una las Obras de misericordia, a saber 7 corporales y 7 espirituales. Los desafío a que traten de recordar cada una. Se darán cuenta que al contrario de los Diez Mandamientos de la Ley de Dios, que por lo regular los sabemos, las Obras de Misericordia no están muy grabadas en nuestra cabeza ni mucho menos en el corazón. Por eso los invito a que sigan leyendo las siguientes entradas de este blog y que los comenten, para así enriquecer más este tema.

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