Esto merece una revolución…

octubre 8, 2014 |

en casa san jose 2014_recargadoJosé Terán Sánchez

Después de tanto tiempo, hay muchas cosas que quisiera compartir con ustedes, todas las vivencias durante estos meses me han hecho reflexionar, y me han cuestionado, así como el Señor confrontó al profeta Elías yo mismo me pregunto “¿qué haces aquí?” (1Re19,9); les compartiré una vivencia:

Desde hace algunas semanas hemos participado con la Comunidad de Sant´ Egidio (en donde el principal motor es ser amigos de los pobres) con los chicos de la calle que viven en las terminales del Metro, muchos de ellos tienen problemas de drogadicción. Ha sido una experiencia que me ha mostrado que no estoy preparado para abordar a estos jóvenes, no sé qué decir, qué compartir o cómo estar. Sin embargo, he comenzado a descubrir que basta con estar ahí, que basta con ir y entregar medio día de descanso, con ofrecer un abrazo, con reconocer que en medio de su mundo de pobreza, violencia e injusticia son apreciados por alguien. He descubierto que es en las personas olvidadas y despreciadas en donde se hace concreta la mística y el profetismo del Carmelo. Es con ellos en donde se puede tocar la carne de Cristo, donde se puede proclamar y vivenciar el Reino de Dios

Me siento totalmente interpelado al meditar constantemente ¿qué haces aquí? Y descubrir que fuera de las paredes del convento y de la biblioteca del instituto de teología, existe un caleidoscopio de injusticia social donde es necesario hacerse presente, redescubrirse como un don para tantas personas que han sido silenciadas en la deshumanización. No creo, por esta vez, poder responder a esta pregunta ÚNICAMENTE desde el confortable silencio orante de mi celda. Creo que mi respuesta la terminaré de encontrar en los otros, en las víctimas de la violencia y la injusticia, al hacerme parte de la “Revolución de la Ternura” (en palabras del papa Francisco) y salir en busca del otro, estar presente, escuchar, sanar heridas, liberar…

UntitledHe descubierto que en mis experiencias del encuentro con el otro es donde he podido fortalecer mi espiritualidad en estos meses de tantas dudas, desde las existenciales hasta las vocacionales. No sé cuál deba de ser el orden lógico, místico-profeta o profeta-místico, pero siento la necesidad muy fuerte de estar con el que vive oprimido por la injusticia, la violencia, las drogas, la migración, y muchos más que aún no descubro. Me he respondido: “no sé qué hago aquí, pero sé que es bueno poder estar para vivir esta donación”. Vivir en obsequio de Jesucristo, me abre el gran horizonte de buscar ser obsequio de todos, en especial de los que habitan en periferias, es aquí donde comienza la pequeña Revolución de la Ternura que como carmelitas podemos ofrecer, no sólo a la Iglesia sino al mundo entero.

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