El manto

febrero 15, 2017 |


El manto es la capa blanca que se usa por encima del hábito, y representa la pureza de la mente y el corazón. Los carmelitas deben sobresalir en el consejo evangélico de la castidad, y con un amor puro, ser profetas en medio del pueblo.

“Eliseo recogió el manto que se le había caído a Elías, se volvió y se detuvo a la orilla del Jordán.” (2 Re 2, 13)

Elías arroja su capa a Eliseo, gesto que indica sucesión. Cuando Eliseo se convirtió en su sucesor, Elías le heredó sus dones. Antes de que Elías fuera llevado al cielo, Eliseo pidió recibir una doble porción de su espíritu profético. Elías dejó caer su manto del carro de fuego, Eliseo lo tomó. El manto representa sucesión espiritual en esta tradición profética arraigada en Elías y Eliseo.

El color blanco del manto representa la pureza del corazón y la mente, la santidad y la castidad. El Libro de los Primeros Monjes dice que Elías fue el primer profeta en profesar la castidad. Los carmelitas deben ejercer las virtudes, asistidas por la gracia divina, para ofrecer a Dios un corazón puro y santo, libre de toda mancha de pecado. Sólo así su trabajó será auténtica acción profética.
Por Neil Conlisk, O.Carm. (Texto)
Jorge Monterroso Mérida, O.Carm. (Fotografía)
Emanuel Franco Gómez, O.Carm. (Diseño)

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