2. La oración como relación con Dios

julio 30, 2015 |

Por Ivan Cormac Marsh, O.Carm.
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Escritores espirituales cristianos, Padres de la Iglesia, fundadores de órdenes religiosas, los cristianos místicos y escritores espirituales modernos, afirman que la oración es el punto fundamental de la vida cristiana. ¿Por qué? te preguntarás. Es porque en el camino hacia Dios, uno tiene que reconocer que toda la vida debe ser consonante, debe estar unida con la de Dios en una relación profunda, íntima y personal. No puede haber ninguna relación con Dios sin la oración íntima. Por ejemplo, San Ignacio de Loyola, Teresa de Ávila y Juan de la Cruz entre otros, ven la oración como una oportunidad para que el cristiano descubra los deseos y la voluntad de Dios; en la oración, uno debe luchar para establecer esa relación con Dios. Karl Rahner, en sus Ejercicios Espirituales, dice que “Ignacio sólo estaba interesado en esto: que un hombre (lea también mujer) se sitúe delante del Señor del ‘Reino de Cristo’ y ‘Los Dos Estandartes’ y pregunte: ¿Qué debo hacer? ¿Qué quieres de mí según la soberanía de tu divina voluntad?” Esto no es otra cosa que una declaración sobre relación. Satanás, el demonio y el malo, siempre jala al cristiano para alejarlo de Dios; por lo tanto, la lucha continúa. En la oración uno se dedica a la actividad interior y entra en la presencia de Dios, en Jesús el encarnado, y en el mundo de las cosas de Dios. Esto último no se puede excluir. A través de estas experiencias, uno descubre lo que realmente significa ser un cristiano. En la oración uno debe trabajar constantemente en el recordar, ser y vivir en la ‘santa presencia de Dios,’ el ‘sine qua non’ para nuestra existencia.

PREGUNTAS PARA REFLEXIÓN:
¿Está de acuerdo con la afirmación: “No puede haber ninguna relación real con Dios sin la oración?” ¿Sí o no? ¿Por qué tu respuesta?
¿Por qué crees que la oración también debe ser sobre las “cosas de Dios”? ¿Cuáles son esas cosas para nosotros? ¿Para ti, personalmente?
¿Cómo entiendes que la presencia de Dios debe permear toda tu vida? ¿Cómo practicas esta “presencia”? ¿Cómo lo explicas a tus estudiantes o personas en tu parroquia o a otros con quienes tienes encuentros espirituales?
¿Después de tu reflexión, cómo harás florecer tu meditación en tu vida personal?

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